Claudia Ramón y el cáncer de la corrupción

Claudia Ramón y el cáncer de la corrupción

Durante el gobierno de Fidel Herrera Beltrán, Claudia Ramón Perea fue directora estatal del Sistema Nacional de Becas. En ese puesto, donde manejó varios millones de pesos para apoyar a niños y jóvenes en su tránsito educativo, las cuentas nunca salieron. En 2010, el año de Hidalgo del ahora cónsul de México en Barcelona, los beneficiarios de dichos apoyos salieron a los medios para protestar porque durante meses no se les entregó absolutamente nada.

Presionada por la evidencia, la ahora directora de Atención a Migrantes salió con un argumento cínico y falaz: los recursos enviados por el gobierno federal “fueron desviados momentáneamente para atender las inundaciones, debido a que Veracruz tuvo una inundación muy grande”.

Los beneficiarios se quedaron con la boca abierta y los bolsillos vacíos. Nunca les fueron reintegrados esos recursos a que tenían derecho por su desempeño escolar y que se desviaron para supuestamente atender a los damnificados por los fenómenos meteorológicos, lo que nunca ocurrió ni con esos fondos ni con los obtenidos del Fondo Nacional de Desastres Naturales (Fonden).

Entre los bolsillos de los funcionarios salientes, encabezados por Fidel Herrera Beltrán, y los gastos de campaña de Javier Duarte de Ochoa, quien debía ocultar los graves desvíos de recursos públicos del abominable régimen fidelista, se esfumaron decenas de millones de pesos originalmente destinados al apoyo de la educación. Al final, Claudia Ramón salió a decir a los medios que las becas ya habían sido pagadas.

No solo eso. Durante su tránsito por esa dependencia, la originaria de Coatzacoalcos fue señalada de otorgar jugosas becas a sus familiares y de recibir beneficios económicos y en especie de varias universidades privadas, a quienes benefició otorgando becas para que las repartieran entre sus alumnos de nuevo ingreso.

Como premio a sus servicios en favor de la campaña, Javier Duarte la nombró titular de la Dirección de Atención a Migrantes. Se le señala ahora de utilizar el presupuesto de esa dependencia, que ha dejado en el abandono a la población a la que debería atender, para realizar viajes de placer a los Estados Unidos y otros países, con cargo al Gobierno del Estado. Dos veces por año acostumbra ir de comisión oficial a realizar compras en McAllen, Texas, a donde acude acompañada de su familia y de colaboradores cercanos que le sirven de cargadores.

Frente a la pobreza inexplicable declarada por Javier Duarte, Claudia Ramón no ha tenido reparos en adquirir varios inmuebles. Quienes la conocen le señalan una residencia en el número 3 de la Privada Piedra Azul en Pedregal de las Ánimas, y otra en la Privada Europa del Fraccionamiento Cañada de las Ánimas, donde estaciona su Suburban modelo 2015 (placas TXZ3704, del Estado de Puebla) que, según dice, le fue obsequiada por Javier Duarte.

No es su único vehículo. Su cargo le obliga a tener varios repuestos para tener movilidad: una Suburban 2007, una Jeep Patriot 2010, una PickUp Cheyenne y una Honda Pilot que le obsequió su amigo Fidel Herrera, según ella señala.

 

No alcanzarán las cárceles

 

Si, como pensamos, el gobernador electo Miguel Ángel Yunes Linares viene con todo para castigar la corrupción que se ha ensañado con los veracruzanos en los últimos 12 años, la tarea será titánica y es posible que no alcancen las celdas para hospedar a todos los pillos que le han robado a Veracruz.

Hasta el momento, Yunes Linares ha señalado a Javier Duarte de Ochoa, a sus cómplices (varios de los cuales disfrutan de fuero por ser diputados federales o lo disfrutarán una vez que tomen protesta como diputados locales) e, incluso, ha marcado con claridad a los diputados locales que se volvieron tapaderas del gobernador saliente, para ser llamados por la justicia.

Sin embargo, en cada una de las secretarías, direcciones, oficialías mayores, oficinas administrativas y departamentos de la enorme estructura gubernamental han anidado personajes como Claudia Ramón Perea, que han pasado en tan solo 12 años (o menos) de simples mortales a millonarios, propietarios de inmuebles y vehículos, abusando de sus empleados, robando al erario y llevando al traste todos los programas oficiales de los dos últimos gobernadores.

Apenas el 17 de noviembre de 2015, gracias a la denuncia publicada en Hora Libre se pudo echar para atrás la colecta de mil pesos por empleado a que estaba obligando Claudia Ramón Perea para la adquisición de un regalazo por su cumpleaños. Los moches a los salarios de los empleados también deberían investigarse y castigarse.

 

¿Estado de México, para el PAN?

 

Tras la derrota en la elección de Gobernador en Veracruz, el PRI parece prepararse para la más ruda derrota en 2017 y alejarse definitivamente de su meta de conservar Los Pinos en 2018. El próximo año podría ser derrotado y perder por primera vez la gubernatura del Estado de México, la entidad con mayor población. Si eso sucede, el PRI tendría en contra las tres entidades con mayor padrón electoral del país.

La Ciudad de México, ya sabemos, se la disputarán Morena y el PRD, sin ninguna posibilidad para los priistas que, en las últimas elecciones, le ha disputado el tercer lugar al PAN. Este año, gracias a la desastrosa gestión de Javier Duarte de Ochoa, perdió Veracruz y, aunque quedó en segundo lugar junto con varios partidos rémora como el PVEM, lo cierto es que se profundiza el rechazo al antaño partido invencible. Estas dos entidades ocupan los lugares 2 y 3 en número de electores.

El Estado de México, sin embargo, tiene un simbolismo mayor. Antes de su actual gobernador Eruviel Ávila Villegas, lo gobernó el actual Presidente, Enrique Peña Nieto, y su clase política, salvo algunas excepciones, tiene copado los principales cargos del gobierno federal.

Entre las tres entidades suman poco más de 24 millones de electores, que representan cerca del 30 por ciento de los inscritos en el padrón electoral nacional. Perder en 2017 el Estado de México (con un padrón de más de 11 millones de ciudadanos inscritos) significará una verdadera roca para un PRI que se debate entre el discurso contra la corrupción y una práctica desenfrenada de sus militantes de desvío de recursos, conflictos de interés e impunidad.

En la encuesta publicada este lunes por el periódico El Financiero, las alertas se han desatado de manera más sensible. Aunque la excandidata presidencial panista Josefina Vázquez Mota no se ha decidido a abanderar a su partido, ya marcha a la cabeza en las preferencias.

Al exponer a los encuestados los nombres de los posibles candidatos, Vázquez Mota ha obtenido el 33 por ciento de las preferencias, seguido de uno más del Grupo Atlacomulco, por el PRI-PVEM, Alfredo del Mazo Maza, quien va con el 30 por ciento. Ellos son los punteros. Les siguen Delfina Gómez, de Morena, con 19 %, y Alejandro Encinas, del PRD, con el 16 %.

Aunque por partido va a la cabeza el PRI con el 31 por ciento, seguido del PAN, con un lejano 23 por ciento, hay que considerar la posibilidad de una alianza del PAN con el PRD, que aportaría 14 por ciento, lo que pondría contra las cuerdas a los priistas. Juntos sumarían en el papel 37 por ciento. Morena va en tercer lugar con el 15 %.

¿Qué podrá hacer Enrique Peña Nieto para conservar el Estado de México y con ello buscar conservar la permanencia del PRI en Los Pinos? Pues le tocará cuesta arriba con los escándalos que le rodean, la caída de la economía nacional, las alertas de las empresas calificadoras por el crecimiento de la deuda pública y una serie de iniciativas legislativas que le han puesto en contra a la Iglesia católica, como el de los matrimonios igualitarios, que los grupos parlamentarios priistas en el Congreso de la Unión han decidido quitar de la agenda.

 

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