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Sin violar la ley, instalan sala de consumo de heroína y cristal en Mexicalli

Sin violar la ley, instalan sala de consumo de heroína y cristal en Mexicalli

La asociación Integración Social Verter AC diseñó e instaló una sala de consumo responsable de sustancias como la heroína y cristal, para que los usuarios no corran riesgos.

Con un espacio de varias cabinas, parecidas a las de un café internet, esta iniciativa se encuentra en Mexicalli, y es la primera de su tipo en México y Latinoamérica, señala El Universal.

“Esta estrategia nace de un programa de reducción de daños dirigido a personas que se inyectan droga, el cual llevamos a cabo desde hace más de 10 años en Mexicalli y en el que ofrecíamos intercambio de jeringas, pruebas de VIH, hepatitis C y de embarazo, entre otros servicios”, comentó Said Slim Pasarán, coordinador de programas sociales de Verter.

Los denominados “picaderos” son conocidos en y hasta tradicionales en estado como Baja California, Sonora y Chihuahua, sin embargo, son espacios públicos abandonados. En ellos viven personas que usan drogas o en situación de calle, donde incluso ocurren muertes por sobredosis.

Ante ello, se creó la idea de abrir la primera sala de consumo supervisado en México  y América Latina.

Se trata de un programa piloto que está funcionando desde junio de este año. A la sala solo se permite el ingreso a mujeres mayores, por el momento.

El servicio es gratuito, en una sala para 30 personas al día, donde deben registrarse y escuchar las reglas. Ahí el consumidor entra a un cubículo donde encontrará una bandeja de metal con jeringas, guantes, toallas, agua destilada, espejos, naxalona, para prevenir sobredosis y tanques de oxígeno.

En el lugar no hay venta de drogas, solo el consumo.

Para la instalación de esta sala, la asociación revisó las leyes así como el aspecto técnico. “este servicio es sin fines de lucro y no se requieren permisos de autoridades de salud para lo que ofrecemos”, dijo Said.

“No es un delito que una persona porte el mínimo de droga, y es con ese mínimo como se entra a la sala. No ofrecemos venta ni distribución. Solo se supervisa el consumo y se ofrecen otros servicios para que las personas gocen de salud y de derechos humanos”, dijo el coordinador.

Fuente: El Universal