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Nuestros diputados

Nuestros diputados

Uno debería de tener la confianza de que nuestros diputados locales legislan en función de los intereses de los veracruzanos… pero no… al menos yo tengo la percepción que los únicos intereses que protegen y resguardan nuestros diputados, en especial los del PRI, son los del poder en turno, ni siquiera los de su partido.

Poco se puede hablar de los diputados de oposición cuya voz es aplastada por esa mayoría conformada por el PRI, PVEM, Nueva Alianza ¡y hasta uno que otro del PRD!

En realidad, la suerte de los veracruzanos se sujeta a un conjunto de diputados que parece que perdieron la vergüenza y la dignidad.

II

No sé qué tan popular sea saber que un diputado local pueda reelegirse hasta por cuatro ocasiones.

Sí, se aboga a que quien haga un buen trabajo se mantenga haciendo un buen trabajo… pero si salimos a la calle y preguntamos al ciudadano por cuál considera que es el mejor trabajo que ha hecho su diputado en favor de su entorno, de su bolsillo, de su familia… perdón, quizás la pregunta inicial debiera ser si conocemos quién es nuestro representante ante el Congreso local y partir de allí.

Así que si existe un vacío en estas dos primeras preguntas es seguro que también hay un distanciamiento entre el legislador y el ciudadano, ya sea propiciado por la desidia del primero, ya sea propiciado por la desidia del segundo, o por ambos.

Por ello, considero que así como se premia con la reelección a los diputados, igual se les debería de castigar con la Revocación del Mandato en aquellos legisladores que no cumplan con el cargo conferido que es muy simple: representarnos. Bastaría un referéndum preguntando al ciudadano del distrito si cree que el diputado local lo representa o no… ¡y listo!

III

Insisto: No sé ustedes, pero en lo particular, tengo la percepción que la mayoría de los diputados de nuestro Congreso local no nos representan, que están más interesados en los intereses de un grupo en el Poder que en lo que requieren y necesitan los ciudadanos… vemos diputados que al unísono, alzan su dedito o presionan su botoncito siguiendo una línea o una orden. Pareciera que no se requiere pensar cuando se es mayoría y ¡bueno! quien requiere de pensar cuando si por apretar a favor un botón te retribuye al mes bajita la mano, unos cien mil pesos y un mucho más si es que tienes la presidencia de una Comisión… dinero suficiente como para perder la dignidad y también la vergüenza.

 

Reglamento de Tránsito: Educación o Castigo

Un lector manda la siguiente reflexión en torno al reglamento de Tránsito y mi opinión a lo que yo creo que es una forma de educar castigando con multas exorbitantes:

“Mi estimado:

Un reglamento donde el estado (más bien “la autoridad”) no asume ninguna obligación o responsabilidad ética, moral o económica. No nos hagamos y que no nos agarren: es una forma de querer recaudar más; no es un instrumento para educarnos, no es la forma y no es el método, si no, que lo patenten y que lo registren en la SEP y en la SEV y en la UV…

“Para educarnos, primero que utilicen campañas permanentes de educación vial y cursos por todos los medios de comunicación y capacitación mucho antes de instrumentar el ‘regla-miento’ o ‘a-rregla-miento’.

“También, antes de que entrase en vigor ‘la autoridad’ DEBE hacer y obligarse a lo que tiene que hacer: infraestructura para peatones y ciclistas. Hay muchísimos tramos de la ciudad que carecen de guarniciones y banquetas obligando al peatón a deambular por ‘el arroyo’ (de arrollar, atropellar), puentes peatonales y rampas de cruce para personas con otras capacidades y limitaciones; semáforos vehiculares, con botones manipulables para ciclistas y peatones (como se usan en toda Europa), señalamientos verticales o sea vialetas y letreros informativos, preventivos y restrictivos (hay normas internacionales), pintura en pavimentos, guarniciones y banquetas; también hay normas internacionales en trazo de líneas continuas o intermitentes, sencillas o dobles, en carriles, zebras peatonales, avisos de reducción y de vueltas izquierdas o derechas, etcétera

“Cómo saber en dónde podemos cambiar de carril o estacionarnos: por ahí dice el famoso reglamento que cuando no haya letrero la velocidad es de 40 km/h. Que no mamen, contradicen el principio legal de si no está prohibido, está permitido. Las omisiones del gobierno las pagaremos con nuestro valioso tiempo.

“Sólo hay que observar, no hay una puta raya y eso sólo hay 19,847 letreros alusivos a bicicletas que instaló el papá de Elizabeth.

“Miento, también en las películas y series gringas de TV siempre hay ‘rayas’, ahí si están educando al pueblo acerca de las rayas.

Sinergenesis: la suma de diferentes fuerzas positivas para construir una mejor forma de vida ¿será?”

smcainito@gmail.com

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