HISTORIA DE MI ABUELO, EL ECLIPSE DE 1965 Y DE 1979

HISTORIA DE MI ABUELO, EL ECLIPSE DE 1965 Y DE 1979

 

Los niños corrían espantados, las mujeres se persignaban y los hombres se quitaban el sombrero y caminaban aprisa, porque en la principal calle Real o en el centro aparecía en diferente mes del años aparecían hombres iluminado, vestidos con ropas estrafalarias, gritando a los cuatro vientos, “Hombres” Mujeres arrepiéntanse el mundo se va terminar, el día se volverá de noche, prendan velas benditas, cierren sus puertas, pongan sus cruces de palma del domingo de ramo, ¡Arrepiéntanse, ¡arrepiéntase! Envuelta en su reboso la abuelita abrazaba a los chamacos les decía, No tengan miedo no pasa nada solo hay que tener respeto a las cosas de dios.

Viejo a ver cuéntale a los chamacos tú qué sabes mucho, dicen que el mundo no se va acabar. Con toda la calma del mundo, el abuelo les empieza a platicar, cuando yo era niños aquí a nuestro pueblito siempre venían hombres diferente, predicaban frente a la iglesia, en parquecito, que se arrepintiera uno por que el mundo se iba a perder, eso no ha pasado niños, nos perdemos nosotros ya sea en el vicio, en la montaña o cuando nosotros nos muéranos es cuando todo termina.

Al paso de los años esos hombres iluminados dejaron de aparecer en el pueblo y llego la modernidad, los radios de bulbos de marcas telefunkes, donde escuchábamos las noticias en la estación de la Doble W la voz de la América Latina o la RN de Monterrey o en la XCFU de Cosamaloapan eran las estaciones de radio que más se escuchaban en nuestro pueblo, y un dia en el mes de abril y mayo de 1965 se empezó a escuchar la noticia del locutor Pedro Ferris, que por los meses de julio o agosto tendríamos un eclipse solar y que parte de la república mexicana se estaría viendo, que se tomaran las precauciones para verlo, no mirar de frente por que quedarías ciego solo con lentes especiales.

La noticia corrió como pólvora por el pueblo, pero aquel miedo que se tenía años atrás estaba quedando en el olvido, solo seguían nuestras tradiciones, las mujeres embarazadas no podían salir de su cuarto ni pisar la tierra mientras estuviera el eclipse, porque su niño nacería con su labios partidos por mitad( leporino) es porque se lo comió la luna) a la mujer embarazada la sahumaban le amarraban un listón rojo en su vientre debajo del catre ponían una palangana blanca con agua de pozo y una cruz de albaca, todas personas mayores se colocaban la ropa interior calzoncillo o calzones al revés y a los niños los vestían de blanco, llego el día esperado, nuestro pueblo quedo en silencio, el malecón se llenó de turistas decían que eran americanos y muchos jipis, que traían cosas para ver el eclipse, y como todo Catemaqueño rápido a inventar para verlo, fue con radiografías o con cristales ahumados para ver el sol, aquí en la casa las gallinas se fueron a su nido, el gato y el perro se echaron a dormir, los gallos empezaron a cantar, el cielo brillaron las estrellas, debajo de los arboles las sobras formaban puras lunitas, las abuelitas rezaban después de unos minutos poco a poco volvió todo a la normalidad, como todos eran conocidos platicaban lo sucedido, no pasó nada no se perdió el mundo los niños nacieron bien no se los comió la luna, en el pueblo siguió su curso seguía la modernidad y nuevamente en la diferentes radiodifusoras nacionales y regionales dieron la noticias que en febrero de 1979 abría otro eclipse solar, que se miraría en toda su magnitud por el estado de Oaxaca, ya las sombras de la ignorancia se avía disipado, ya nadie creyó que se terminaría el Mundo solo se debería de tomar precauciones y de aquellos personajes que anunciaban el fin del mundo nunca se volvieron a ver. Así que chamacos a pórtense bien, dejen de tener miedo solo hay que tomar precaución, porque el mundo no se va acabar. Nos terminamos nosotros el día que muéranos, ese día si termina todo para nosotros.