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Identifica una nueva app serpientes y arañas venenosas

Identifica una nueva app serpientes y arañas venenosas

La Organización Mundial de la Salud estima que cada año se producen unos cinco millones de mordeduras de serpiente en todo el mundo. La mitad de esas mordeduras, aproximadamente, inoculan veneno. Y, de esas, unas cien miel desembocan en el fallecimiento de la víctima. Los incidentes mortales con arañas son menos habituales, pero hay especies igualmente mortíferas como la temida viuda negra. Ahora, unos desarrolladores australianos han creado un algoritmo capaz de identificar serpientes y arañas venenosas, y que aspira a ser el “Shazam” de la identificación de arácnidos. La app que utiliza este motor de inteligencia artificial podrá instalarse en cualquier móvil y, con un poco de suerte, contribuir a una relación más amable entre insectos, reptiles y seres humanos.

 

Uno de los retos a la hora de diseñar esta innovadora tecnología han sido las sutiles diferencias que se dan a veces entre especies venenosas e inocuas. De hecho, en la naturaleza hay especies libres de veneno que se “disfrazan” de otras con mordedura tóxica adoptando patrones y colores parecidos en su aspecto. Para salvar este escollo han utilizado aprendizaje de máquinas, analizando miles de fotografías procedentes de archivos de expertos entomólogos y zoólogos.

A pesar de su evidente utilidad, los desarrolladores se han mostrado cautos a la hora de lanzarla. Cosa comprensible, por otro lado, en vista de que una identificación errónea podría costar vidas. Por eso siguen alimentando el motor de IA con nuevas imágenes etiquetadas por expertos.

En última instancia, esta tecnología pretende reducir los estigmas en torno a las serpientes y arañas, especies que desempeñan un papel importante en sus respectivos ecosistemas. Curiosamente, Australia, el país donde se ha desarrollado la app, registra un número extremadamente bajo de picaduras de araña mortales. Una nueva confirmación, tal como sucede con los tiburones, de que la percepción del peligro a veces está sobredimensionada.

Fuente / EFE